Jueves, 02 de junio de 2011

El Apocalipsis se aplaza a octubre pr?ximo

El Apocalipsis se aplaza a octubre pr?ximo
09:55?31/05/2011
Andrei Fediashin, RIA Novosti.

Fue un placer comprobar c?mo a las seis de la tarde del pasado 21 de mayo el mundo no se convert?a en un infierno ardiente.

No, no se cumpli? la profec?a del pastor estadounidense Harold Camping. Sin embargo, tres d?as despu?s, el gur? del Apocalipsis volv?a a ponernos a todos el miedo en el cuerpo: el fin de los tiempos se aplazaba hasta el pr?ximo 21 de octubre, eso s?, a la misma hora.

Ya es la tercera vez que el pastor Camping intenta demostrar sus dotes prof?ticas. En la primera ocasi?n el Juicio Final debi? ocurrir el 6 de setiembre de 1994, pero algo debi? fallar...Harold es constante, pertinaz y, por lo visto, le ha cogido el gusto a la cosa.?

El Armaged?n como art?culo de consumo

Es muy dif?cil renunciar a los f?ciles beneficios econ?micos que reporta esa mina de oro -la fe de la gente- que se traduce en ciega ingenuidad y candidez. Y no es posible reclamar ninguna compensaci?n econ?mica, ni acogerse a ninguna ley, porque la batalla final del Armaged?n entre los ej?rcitos del bien y del mal no se haya producido.

El pastor Camping, ingeniero de formaci?n, a sus 89 a?os ha conseguido crear una aut?ntica y floreciente empresa en torno a la religi?n y a ?Family Radio? que emite en 48 idiomas (ruso incluido) y tiene 66 emisoras repartidas por el territorio de Estados Unidos. Los ingresos anuales de esta red de emisoras, fundada en 1950,? rozan? los 120 millones de d?lares. La fortuna personal de Camping asciende m?s o menos a la misma cantidad.?

La tarde del 21 de mayo, cuando ya era evidente que el fin del mundo iba a ser otro d?a, el predicador estaba encerrado en un motel junto con su esposa, esperando su ascensi?n a los cielos... En la calle, algunos de sus fieles hab?an vendido sus casas; otros se hab?an quedado sin nada al donar todos sus bienes. Camping estaba al borde del linchamiento. No habr?a sido el primer caso, ni ser?a el ?ltimo. Por la ma?ana, el pastor tuvo una iluminaci?n providencial y se la comunic? a sus fieles: se hab?a equivocado en la interpretaci?n del inminente cataclismo planetario. La parte espiritual ya se hab?a consumado. La tarde anterior del 21 de mayo, todas las almas puras hab?an sido contadas y numeradas. Su salvaci?n estaba garantizada y el camino al cielo para alrededor de 200 millones de almas, marcado.??

El mundo f?sico, el pecaminoso, ser? destruido con seguridad el 21 de octubre, a las seis de la tarde. El predicador anunci? que no abundar?a m?s sobre el tema y que su radio se dedicar?a a transmitir salmos, m?sica eclesi?stica y oraciones para fortalecer la fe de sus fieles y prepararlos para el Juicio Final.?

El concepto de fin del mundo?es com?n a muchas religiones y est? impl?cito en las ra?ces mitol?gicas de la humanidad. No es, por lo tanto, un monopolio del cristianismo. Sin embargo, la espera del final de los tiempos es especialmente fuerte en el catolicismo, en los bautistas, los adventistas del S?ptimo D?a y en los Testigos de Jehov?. Una de las ideas centrales de la corriente protestante presupone que el anticristo ya est? en la tierra y reside en el Vaticano. La iglesia ortodoxa tiene su propio punto de vista, s?lidamente articulado, sobre todos estos asuntos del fin del mundo, el Segundo Advenimiento de Cristo y el Juicio Final. En los Evangelios se menciona el Fin del Mundo que indefectiblemente llegar?, pero que su momento es incierto. Jes?s, en el Evangelio seg?n San Marcos, lo aclara respondiendo a las preguntas sobre la consumaci?n final del Reino de Dios con esta frase ?Empero de aquel d?a y de la hora, nadie sabe; ni aun los ?ngeles que est?n en el cielo, ni el Hijo, sino el Padre.? Mirad, velad y orad: porque no sab?is cu?ndo ser? el tiempo? (Marcos vv 30-32).?
?
Las peculiaridades de los predicadores estadounidenses

Estados Unidos es un gran pa?s. De esto no cabe la menor duda. Una naci?n de menor enjundia simplemente no habr?a sido capaz de producir fen?menos sociales como Harold Camping que, por otra parte es uno m?s, uno entre cientos.

Un pa?s con tal potencial cient?fico y esa colosal capacidad de plasmar en la realidad todos sus logros te?ricos. Con esa vertiginosa rapidez tecnol?gica e innovadora que hace que cualquier producto electr?nico de vanguardia se desfase en unos pocos meses; parad?jicamente, siente una irresistible tendencia, una querencia irracional hacia el proceloso mundo de los predicadores, que encuentran el terreno abonado a su charlataner?a, a unos fieles entregados que financian la difusi?n de las distorsionadas interpretaciones de las Sagradas Escrituras de estos circenses personajes.?
Estos tipos est?n a medio camino entre lo religioso y lo seglar, predicando un batiburrillo pseudocristiano de forma descarada y tenaz, alimentada en la m?s absoluta de las ignorancias.

Salvo en contadas excepciones, ninguno de ellos cuenta con formaci?n religiosa. No habiendo pasado por el seminario, ni teniendo ni idea de teolog?a, lo que saben de la Palabra de Dios, en el mejor de los casos se lo se lo escucharon al cura de su parroquia. Sin embargo, con la Biblia en la mano, repitiendo maquinalmente algunos t?rminos eclesi?sticos y con una absoluta falta de verg?enza y escr?pulos, son maestros en sacarles el dinero a sus c?ndidos fieles. Los beneficios econ?micos son enormes. En los d?as de Mark Twain, a estos personales se les embadurnaba de alquitr?n y se les rebozaba con plumas para someterlos al escarnio por las calles de los pueblos estafados. Eran tiempos m?s exigentes con la f?.

El origen del mal

La religi?n es en el fondo una cuesti?n de gustos. La f? no necesita ser demostrada por definici?n. Esto reza para la f? verdadera, pero no para los ?productos espirituales? que venden estos predicadores de feria.

El Juicio Final, el fin del mundo y la Salvaci?n de los Justos son importantes dogmas para los cristianos. Son est?mulos, instrumentos para la transformaci?n espiritual de los creyentes, que contribuyen a cambiar su vida, a limpiar sus almas, a mejorar el mundo que les rodea, a salvarse, en definitiva.??
La f?rmula que determina la fecha del Armaged?n en la religi?n cristiana se fij? hace relativamente poco. En el seno de la iglesia s?lo se empez? a sentir la necesidad de conocer el d?a exacto del Juicio Final a mediados del siglo XVII. Y en todos los intentos de llegar a una soluci?n se entrev? la enconada lucha entre el protestantismo y el catolicismo.

Desde los tiempos de la escisi?n de la iglesia, los protestantes pensaban que el anticristo estaba en Vaticano. Pero en Roma no se quedaron con los brazos cruzados y el jesuita espa?ol, Francisco Ribera, fund? la doctrina de la Ascensi?n, por la cual, despu?s de que el ?ltimo de los justos sea ascendido a los cielos, las inundaciones, los incendios, los terremotos y la oscuridad total acabar?an con la tierra. Esto se ajustaba m?s a las necesidades de la Iglesia Cat?lica, ya que se situaba en un futuro indeterminado y, por ende, se demostraba que, en ese momento en el Vaticano no hab?a ning?n anticristo.

A los protestantes se les vendi? esta doctrina mediante un enga?o, ya que la publicaron con la firma de un rabino. Una profec?a alejada del cristianismo y cercana al Pueblo Elegido. Los protestantes cayeron en la trampa, mordieron el anzuelo. Los c?lculos comenzaron en Escocia, continuaron en Inglaterra, cifras, fechas: 1843, 1844, 1914... La fiebre del fin del mundo se contagi? a Estados Unidos y all? se convirti? en una aut?ntica epidemia.

Una ?ltima curiosidad, a esta man?a apocal?ptica le debemos el nacimiento de las palomitas de ma?z, tan consumidas en todos los cines del mundo. Las invent? un adventista que cre?a poder vencer el vicio carnal con una dieta vegetariana y llegar puro al d?a del Juicio Final. Un tal Se?or Kellogs.


Comentarios